Pesos
Todos sentimos el peso de la vida de determinado modo. Para algunas el peso existencial tiene la imagen de ver que se va a caer el cielo de modo increíblemente irremediable y mantenerme viendo de frente. Eso tiene el sentimiento de soportar el peso que es una forma de vivir la vida. Hay quienes lo sentirán con otra imagen y por aquello lo vivan de otro modo pero es la imagen guardada en el cuerpo la que nos posibilita existir. Y bueno sí, hasta cierto punto todos sobrevivimos a algo. Ya sea tan oculto y que cansa buscarlo. Porque claro , todos rechazamos algo. Y eso no significa que estemos fingiendo nuestro demacrada tarea sino que si no concientizamos lo que es del cuerpo no podremos llegar al punto medio de nuestra proyección interna y externa para que nos alcance a realizarnos como personas.
Reviso miles de textos de lo que es ser humano, investigo si hay un lugar en alguna parte de la humanidad que haya contrariado sin falacia lo que todas y todos aquellas y aquellos que han querido ver la vida a contrapelo han dicho ya. Nunca hay que perder de vista que nuestro estado mental pertenece al género humano, y que como género tendríamos que buscar un modo no sexual de cambiar de género para que nuestra humanidad transmutara a otro género, especie, e incluso espiritualidad. Porque en este cuerpo hemos guardado imágenes que nos reproducen y que nos someten al igual que nos hacen libres tal como un pastel me hace feliz.
Lo apocalíptico de los libros sagrados es un extracto de nuestra capacidad de conciencia para colocarnos justo donde estamos colocados, ahí en el mundo. Nuestro dasein sin temor a decir lo que indica es absolutamente poético. Se produce a la sombra de los árboles y en el sereno del claro.
El fenómeno interiorizado del cuerpo nos abre a la inmanencia de la franja de horizonte donde los opuestos se topan, > el encuentro es angelical, ya los beatos y Klee pudieron saber que se trata de historia. Somos ese fenómeno que se produce intraperceptivamente y que necesitamos de ese platonismo para ser especiefícos. De ahí nuestra querida ciencia.
Pero esa tensión que es inherente a nuestro cableado energético es el big-bang de nuestro nacimiento luego, pictogramas, lenguaje, símbolos, cultura y malestar. Pero en el trasfondo hay más, una fuente de amor que impulsa a la belleza.

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